miércoles, 5 de febrero de 2014

Metaleras y no sé qué tanto.

De un tiempo para acá he estado leyendo y viviendo varias experiencias con respecto a ser metalero, abarcando lo que es escuchar este tipo de música y vestirse de determinada manera que hace que los demás se den cuenta de esta afición. Tenía ganas de escribir algo más serio y "formal" al respecto porque en verdad me intrigan las actitudes de algunas personas, pero la verdad creo que el escrito estaba quedando demasiado pretencioso, ya no sabía si tenía mucho sentido, en fin. Misión abortada.

Lo que trataré de plantear es un asunto más entre metaleros que con las personas ajenas al nicho. Ya sabemos que somos una minoría y que las minorías tendemos a despertar cierta curiosidad, prejuicios o lo que se quiera. Uno se da cuenta de esto el día que se sube a un microbus usando una sudadera de Iron Maiden con la carota del Eddie del Final Frontier y una señora se persigna al verte.
Bueno, más bien eso ya ocurrió dos veces. Sigo esperando la tercera, jaja.

Desde que empecé a investigar más de música y a vestirme así fue cuando me di cuenta de esta extraña noción de que las metaleras somos criaturas mitológicas que la gente sabe que existimos por leyendas urbanas pero que según nadie ve en las calles, ni en las escuelas, ni debajo de las piedras en el lago, ni en ningún lugar. ¿Que las mujeres amantes del Metal somos un grupo pequeño dentro de otro grupo reducido? Sí, así es. Aun así no comprendo porqué tanto alboroto. A veces pareciera que por tener una playera de Slayer y una vagina hay personas que ya te encuentran en un escalón más alto de la escalera social. Todo por el simple hecho de que te gusta algo que, aparentemente, no tendría porqué gustarte.

Yo no soy una persona que sea fan de exponerse al mundo. Quienes me conozcan saben que tiendo más hacia el autismo, jaja. Sé que sí hay mujeres quienes se jactan de ser metaleras como para poner en claro que están en otro nivel dimensional al resto de las demás féminas. Pero también habemos muchas que no lo hacemos así. El asunto es que creo que algunas de este tipo de metaleras, al tener un perfil más alto, son las que han empezado a pintarnos la fachada que nos plantan a todas ahora. Que somos unas desesperadas por atención, unas exhibicionistas, que con tener la mata larga y tocar en una banda ya nos tienen haciéndoles los mandados. Y esto me molesta, porque no sé cuántas veces he tratado de defendernos argumentando que no todas somos iguales y es cansado, porque igual mucha gente sigue pensando lo mismo. (Ahora imagínense yo que también le tiro a otaku, k-poper y un montón de fandoms más que a la gente tanto le molestan. A veces me siento en la esquina del odio en internet, jaja.)

Por estas razones, y seguro otras más, se pinta a la metalera estándar como alguien delgada, guapa y sexy en general, con pantalones ajustados, maquillaje muy oscuro y playeras de Motörhead escotadas hasta el ombligo. ¿De dónde salen estas fotos? No sé. ¿Que intención tenían estas chavas al tomárselas? Lo sé menos. Tampoco el caso es ir contra ellas. No es pecado verse guapa y tomarse fotos, y si quieren vestirse como quieran hacerlo, están en su derecho. El problema está cuando el resto de la comunidad te etiqueta de fea o poser por no verte así, por salir en pantalones guangos, con playeras normales o sin maquillar. En mi caso ha llegado a ser porque soy bajita de estatura y sin mucho esfuerzo puedo aparentar 15 años (que no tengo, cabe aclarar, jaja). Y sí, la verdad es que duele que haya gente que te compara con este tipo de chicas y que te juzgan con base en un estereotipo muy específico. Pasa en la sociedad en general y pasa aquí también.

Retomando lo del mito de las metaleras que no existimos, también me ha tocado experimentar varias veces lo siguiente. Te encuentras vagabuendeando en Facebook, en alguna página alguien habla de Heavy Metal, comentas algo al respecto, y boom. O alguien ya te mandó solicitud de amistad, o y a te mandaron un toque, o ya te dejaron un mensaje por inbox. Esto tampoco lo digo por ser amargada. Se vale conocer gente sólo porque te son agradables a la vista o porque les gusta el mismo tipo de música. Todos lo hacen, yo lo hago; es lo normal. Así he conocido a mucha gente especial, incluido mi novio. Le que me da comezón es que el sello de metalera te haga automáticamente genial y especial para algunas personas. Perdón, pero este tipo de cosas no definen a la gente. No sé para todos, pero no es grato que te metan en un cajón y no te saquen de ahí porque con eso ya eres fantástica. Hasta me ha tocado que me digan que quieren salir conmigo porque nunca han salido con una metalera. Jaja, ¿qué? ¿Acaso somos pokémones que atrapar? Y ojo, no todas por el hecho de amar este género musical vamos a salir con alguien por el simple hecho de ser metaleros también. O por reconocer nuestra superioridad, vean que ya hasta alguien inventó el día de la metalera. Creo que es el 26 de noviembre o algo por ahí, jaja.

Mi punto es que nadie, hombre o mujer, es menos o más metalero por cómo se ve o por el resto de los pasatiempos y aficiones que tenga. Sé que los estereotipos se crearon con razones, pero eso no significa que debamos comparar o juzgar a todos con base en ellos. Hay que recordar que somos más que apariencias; más que playeras de Exumer, botas altas y ojos delineados.

miércoles, 22 de enero de 2014

Panic! At The Disco y Fall Out Boy

La experiencia de ese 12 de enero empezó justamente a las 12 de la madrugada de ese día. Bueno, no. De hecho fue desde que me enteré de que Panic! At The Disco (uno de mis grupos más favoritos en toda la existencia) iba a venir, y con Fall Out Boy. Llevaba siete años esperando por ese concierto y creo que todavía no se me termina de bajar la emoción, pero en fin. Fue a las 12 de la noche cuando me metí a  vaguear en Facebook un rato cuando me enteré de que ya había gente formada afuera de Plaza Loreto para la firma de autógrafos con FOB. Y yo que planeaba llegar a las nueve de la mañana para ser de las primeras y poder huir más rápido al concierto... Pensé: Pues ya fue. Sobre todo porque sólo iban a dar brazaletes de acceso a las primeras 400 personas en llegar y en comprar el álbum nuevo God Save Rock and Roll.

Igual llegué a las nueve y resultó no haber tanta gente como creí. Había unas 100-150 personas más o menos. La plaza abre a las 11, y cerca de 15 minutos antes de la hora, un miembro del staff de Acero - empresa encargada del evento - explicó que así como iba la fila íbamos a pasar a adquirir el disco y el brazalete, pero como éstos últimos no iban numerados la fila debía mantenerse hecha hasta que empezara la firma. Que empezaba hasta las 4.

Entre gente que se nos quedó viendo raro o que nos criticó de exagerados por hacer fila tanto tiempo sólo por un rayón, y entre apartadas de lugares para ir a comer o a descargar la tripa, nos dieron las 4.
... Y las 5, y las 6, y las 7. Porque cada hora que pasaba los de Acero salían para comunicarnos que la disquera acababa de avisar que todavía iban a llegar un poco más tarde.

Desconozco el porcentaje de enfilados que de ahí también planeaban correr al Indio Alter Rock Fest, pero sin duda ya había muchos desesperados por irse. Ya eran las 7 y sin rastro de FOB, el festival empezó a las 4:30, Panic! tocaba a las 8:45, y Plaza Loreto no está lo que se dice cerca de la Arena Ciudad de México.
Y entonces, pasaron junto a nosotros tres camionetotas (no sé nada de modelos de autos, jaja) grises. Algunos empezamos a gritar y entonces todos gritaron; salieron los discos de sus bolsas, la fila volvió a ser una fila, y en menos de lo que nos dimos cuenta el enojo y la frustración ya se habían ido a quién sabe dónde. Ya estábamos dentro del Mixup.

Fue tan rápido. Primero te recibía Joe Trohman (guitarrista) con una sonrisa; luego Pete Wentz (bajista) que se la pasó riéndose, tal vez de nuestra locura, no lo sé; después Andy Hurley (baterista) que sólo te observada en su habitual seriedad; y al final, Patrick Stump (vocalista), que te sonreía hasta con los ojos y por las orejas. Tiene una energía tan alegre y tan tranquila que te quedabas: ¿Yo? ¿Estaba enojado? ¿Cuándo?
Pero sí, ocurrió todo tan rápido que a las 7:20 ya estaba corriendo hacia la Arena.

Ya no alcancé a ver a nadie, ni siquiera a New Politics que sí tenía ganas de ver, y eso que fueron el acto anterior a Panic!.
Pero 8:45, puntuales. ¡Pum! Se apagan las luces.

Sale Panic! At The Disco con Time To Dance. Yo los conocí con esa canción cuando iba como por segundo de secundaria; me cacheteó horrible la nostalgia. Brendon Urie es uno de esos vocalistas que no te cansas de ver. No deja de bailar, de saltar, dar piruetas, hacer caras y de agarrarse el cabello en uno de esos tantos tics que tiene al cantar. Además de que tiene un rango vocal impresionante. Graves, agudos, agudísimos e incluso dio una demostración de gutural. Con la banda tocando death metal. Los admiro porque nunca han dejado de sorprender con su habilidad, creatividad y adaptabilidad. Y su energía; el carisma es un plus muy importante cuando te hace escuchar una canción de diferente manera ahora que has visto cómo disfruta de interpretarla el artista.

Con Fall Out Boy pasó lo mismo. Aunque me atrevo a decir que una gran parte de la emoción de su show fue el público. O más bien, lo que logran despertar en él. Entre sus fans te encuentras de todo, igual que con Panic!. Y creo que al ser una audiencia tan amplia resulta un poco más fácil sentirse parte de ella. Además, las canciones de FOB suelen ser fuertes, directas; para que levantes los puños, como sucedió en su clásico This Ain't a Scene, It's An Arms Race. Y este último álbum se siente - en mi opinión - como un llamado de "Vamos, no estás solo". Es más, una de las canciones que tocaron se titula Alone Together.

Podría decir mucho más de ambas bandas, y de cada canción que tocaron, pero no lo hago porque creo que los comentarios van a terminar leyéndose redundantes porque Panic! toque lo que toque, siempre es Panic!; y FOB, igual. Considero que ambas se encuentran  poco valoradas, será por X o Y razón, pero verlas en vivo fue una experiencia que me hizo valorarlas todavía más. Tal vez no sean del género predilecto de algunos (aunque, sinceramente, ni siquiera yo sé qué género es Panic!, jaja), pero el talento y las ganas, están ahí. Y eso nadie se los quita.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Recuento del 2013 (o algo así)

Creo que desde que empecé a escribir, mi papá me decía que porqué no al final del año hacía como un recuento con los highlights de los conciertos a los que pude ir en el año.
Y pues ya le voy a hacer caso porque... pues por favor. Jajaja. Bueno, y también porque no me di tiempo de escribir de esos conciertos.

Veamos... el primero fue el de Sonata Arctica en marzo. Yo no los escuchaba porque quién sabe, creo que sólo no me había tomado el tiempo, pero como son una de las bandas favoritas de mi novio y me dijo que sí podíamos ir a verlos, pues ya me animé a escucharlos. Hasta me prestó el Live in Finland. (Muy bueno, por cierto. Además de que el documental acerca de la gira en latinoamérica es graciocísimo. Tony es una despapaye, jajaja.) Y pues quién me viera, hasta terminé llorando el día del concierto, jaja. Es que algunas canciones sí me pegaron pos oigan. Además de que son muy carismáticos los muchachones. Estuvo muy bueno, o al menos para mí que soy fan reciente y más que nada de los greatest hits, me la pasé retebien.

Luego tocó Saxon en marzo también. El factor trayectoría y cuánto-a-que-ya-no-vuelven-más-nunca fueron los que me hicieron ir. Y ay, pero estuvo sabroso. <3 Concierto de Heavy Metal clasicón.Y fue un evento pequeño, realmente no eramos muchos. Yo llegué casi a la mera hora y todavía alcancé a estar hasta adelante. Ay, y luego que sí se dejaron para la firma de autógrafos. Ni supe qué decirles. Biff me intimidó (no sé ni porqué), Nibbs es bien amable y Doug sonríe bien bonito, es un amor. <3 Jaja.

En mayo me lancé a la presentación del Hiding Into Flames de Voltax. A Envenomed no los había escuchado y me sorprendieron bastante. Split Heaven ya me gustaban, pero me terminaron de gustar más. Y bueno, con ésta ya van 3 veces que veo a Voltax así que bueno, jaja. El ambiente estuvo increíble. Al final los chavos de Voltax nos dejaron acosarlos para que nos dieran su autógrafo. Una chava hasta le pidió a Diego que le firmara una boob, jaja. Y muy amables, hasta las gracias te daban a ti antes de que tú se las dieras primero. De hecho fue divertido que encontramos a Gian - el vocalista de Split Heaven - y él fue quien fue corriendo a buscar una pluma para firmarnos el boleto.

En mayo también tocó el Force Fest. A ese se supone que fui más por Motörhead y por Testament, que son de los que más me gustaron del cartel y que nunca he visto en vivo. Y no me decepcionaron, el audio fue el que sí lo hizo. Santo Dios, en Testament no se entendía nada. Estaba contenta nada más de saber que estaba en el mismo lugar que ellos porque no sé ni qué escuché. Con Motörhead sí se escuchaba mejorcito, pero igual. El factor Lemmy presente fue el que me hizo feliz. Pero en mi opinión, Anthrax se las mató a todos. Además de que el sonido estuvo mejor con ellos pues... pues es Anthrax. Son talentosos y animosos. Los amo. Yo quiero conciertos semanales de ellos. A Pinhed no los vi porque llegué más tarde, a Haggard llegué como a la última canción, Moonspell me latió porque no los había escuchado bien antes y Suicidal Tendencies debo de admitir que estuvo bueno y entretenido, y eso que no soy muy fan del crossover.

En junio, de auto-regalo de cumpleaños, fui a Halestorm con Adrenaline Mob. Yo soy harto fan de Halestorm y me sorprendió que los trajeran tan pronto. Y me sorprendió más que el José Cuervo estaba bastante llenito. Un gran porcentaje de audiencia iban a verle las piernas a Lzzy y fans de Mike Portnoy que anda de baterista en Adrenaline, pero igual, me dio gusto que no hayamos ido como 20 personas. Ambas bandas tocaron genial. Fue un concierto harto divertido.

En septiembre milagrosamente logré ir a Bon Jovi. De milagro porque no tenía dinero y moría por verlo de nuevo (Bon Jovi...er forever, jajaja). De hecho estuve todo un día pegada al radio para ganarme boletos y namás no pegó. Pero oooh, por Batman. Que posponen el concierto y que me da tiempo de conseguir boleto. A mí me gustan mucho los conciertos de Bon Jovi porque me animan mucho, me hacen sonreír. Su rocksillo cheesy feliz es mi talón de Aquiles, lo admito.

Luego tocó Black Sabbath con Megadeth en octubre y Kings of Chaos en noviembre, pero de esos sí ya escribí algo. Pero en resumen: LOS AMO A TODOS ELLOS.

Ya hay bastantitos conciertos agendados para el año que viene, pero por si alguien quiere saber mi opinión o molestarme dentro de un año diciéndome "JAJA, QUERÍAS IR Y NI FUISTE", les platico lo que me emociona ya desde ahorita.

Para el que ya tengo boleto es para el Indio Alter Rock Fest. Bueno, desde el nombre ya suena como a la cosa más hipster a la que he ido. Pero sacan el cartel con Panic! at The Disco y Fall Out Boy, y yo me aparezco en la taquilla de repente. El Hell & Heaven, BUENO. De por sí me dicen a Kiss y ya me explota la cabeza, y luego meten a Carcass, Twisted Sister, Destruction, Trivium, y a medio mundo... pues sin comentarios. D: Luego Amon Amarth en mayo, y rumores de Children Of Bodom también por ese tiempo. Amm... Kraftwerk también. Y Europe que lo pospusieron. Aunque a esos dos no creo poder ir. Volver a ver a Sonata también estaría coqueto.Y quién sabe en cuál mes pero que SHINee también. Sí, quiero ir a ver a unos coreanos. Mucha gente se sorprende con eso, pero es mejor que lo sepan. ¿Por qué mejor? No lo sé. A lo mejor igual ni les importaba mucho. Jajaja.

En fin, a ver qué más nos trae el año que viene. De bandas y de todo.

Sólo me queda agradecerles mucho por haberme leído este año que inicié este proyecto. c: Espero que tengan - y sigan teniendo - unas felices fiestas y que tengan un guapísimo año nuevo.


Nota: Ésta entrada sí fue de "aaaah, bla, bla, hablo, hablo". No la vayan a tomar demasiado en serio. xD

martes, 10 de diciembre de 2013

Kings Of Chaos

Kings of Chaos es una banda de covers. Y es más un proyecto que una banda per sé, ya que la alineación varía un poco dependiendo de las agendas de los integrantes y algunos otros factores que no sé cuáles sean.

Yo me enteré de su existencia en el Facebook de Slash (tengo un trauma obsesivo compulsivo con él, por si tenían el pendiente, jaja), y desde el momento en el que me enteré que eso existía no pude dejar de desear que por favor vinieran a México. Kings Of Chaos está formado por - al menos los que vinieron aquí al país - Glenn Hughes (Deep Purple), Joe Elliott (Def Leppard), Myles Kennedy (Alter Bridge), Corey Taylor (Slipknot y Stone Sour), Slash (Guns N' Roses), Steve Stevens (Billy Idol), Matt Sorum (GN'R), Duff McKagan (GN'R) y Gilby Clarke (GN'R).

Debe decirse que el ambiente al llegar al Palacio de los Deportes ese 29 de noviembre fue algo sorpresivo. En mi corta experiencia, nunca lo había visto tan "vacío". Incluso eran menos los típicos puestos de playeras y mercancías varias que siempre se colocan en la calle. Al entrar al recinto, estaba algo silencioso. Muy tranquilo para ser un concierto de Rock. También fue una sorpresa que los organizadores hayan decidido cerrar la última sección (E) y bajar a quienes adquirieron boleto ahí a la sección siguiente, y así consecuentemente. Bien por el ahorro de dinero que nos llevamos algunos, pero triste en cuanto a la recepción de la banda. Lo cual es extraño, ya que casi hace un año Slash solo llenó aún más el Palacio. Problemas de publicidad, o tal vez la crisis.

Pero la emoción de quienes se encontraban ahí, fue mucha. En las gradas no faltó quienes se colgaban de la reja, sacudiéndola y gritando. El video de presentación de la banda dejó ver de inmediato quiénes fueron los que jalaron más gente: los alaridos fueron mayores para Slash y Corey Taylor. Mucho fan de Guns y de Slpiknot; bastaba fijarse en las playeras de los asistentes.

Abrieron con Highway Star y Smoke On The Water de Deep Purple. ¿Qué banda de covers no toca Smoke On The Water? Pero ahora sí que uno no va a un bar y resulta que hay miembros - originales y ex's - de esa banda. También se tocaron temas de Def Leppard como Pour Some Sugar On Me; de Billy Idol, Rebel Yell; de Velver Revolver, Slither; inlcuso Immigrant Song de Led Zeppelin y Tie Your Mother Down de Queen. Y eso por mencionar algunas canciones que se interpretaron, incluso en un segmento acústico. Pero, al menos en lo personal, considero que lo representativo de la noche se lo llevaron los temas de GN'R.

Vamos, Kings Of Chaos tiene más miembros originales de GN'R que el GN'R actual. Incluso más que Velvet Revolver. Entra Myles Kennedy a cantar Nightrain con Slash, Matt, Gilby y Duff y... Me atrevo a meter lo que sentí porque de verdad siendo fan de Guns desde hace tanto tiempo, y verlos a todos ellos ahí juntos, tocando, fue algo que me puso al borde de las lágrimas (soy muy sentimental con ese tipo de cosas. Demándenme, jaja). Es más, durante todo el concierto fueron en Knockin' On Heaven's Door (cuando se levantaron algunos encendedores), Sweet Child O' Mine y Paradise City los momentos en los que la gente gritó y cantó más fuerte.

Fue algo surreal escuchar varios clásicos en el mismo lugar y con tantas leyendas del Rock. Inclusive fue curioso ver a algunos de ellos como coristas en el fondo del escenario. Con Kings Of Chaos ni cómo molestarse de que tocan las mismas canciones que todos tocan siempre.

Acá les comparto el setlist (que habla por sí mismo):

1. Highway Star (Deep Purple) (Glenn Hughes / Steve Stevens)
2. Smoke on the Water (Deep Purple) (Glenn Hughes / Steve Stevens)
3. Do Me a Favor (Stone Sour) (Corey Taylor / Steve Stevens)
4. Rebel Yell (Billy Idol) (Corey Taylor / Steve Stevens)
5. Animal (Def Leppard) (Joe Elliott / Steve Stevens)
6. Pour Some Sugar On Me (Def Leppard) (Joe Elliott / Steve Stevens)
7. Nightrain (Guns N' Roses) (Myles Kennedy / Slash)
8. It's So Easy (Guns N' Roses cover) (Myles Kennedy / Slash)

Segmento acústico:
9. Mistreated (Deep Purple) (Glenn Hughes)
10. Solo de guitarra de Steve Stevens
11. Two Steps Behind (Def Leppard) (Joe Elliott)
12. Through Glass (Stone Sour) (Corey Taylor)
13. Fall to Pieces (Velvet Revolver) (Myles Kennedy)
14. Knockin' on Heaven's Door (Bob Dylan) (Gilby Clarke)

15. Burn (Deep Purple) (Glenn Hughes / Slash)
16. Communication Breakdown (Led Zeppelin) (Glenn Hughes / Slash)
17. Immigrant Song (Led Zeppelin) (Myles Kennedy / Slash)
18. Slither (Velvet Revolver) (Corey Taylor / Slash)
19. Mr. Brownstone (Guns N' Roses cover) (Corey Taylor / Slash)
20. Tie Your Mother Down (Queen) (Joe Elliott / Slash)
21. "Heroes" (David Bowie) (Joe Elliott / Slash)
22. Sweet Child O' Mine (Guns N' Roses) (Myles Kennedy / Slash)

Encore:
23. Paradise City (Guns N' Roses) (Myles Kennedy / Slash)

* Matt Sorum, Duff McKagan y Gilby Clarke estuvieron en todas las canciones.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Debajo de las rocas: Reactor y la propuesta alternativa

Holo. c: ¿Cómo están?

Esta vez les comparto otra ponencia que casi acabo de presentar igual en un coloquio en la universidad.
El plan original era investigar acerca de "lo alternativo" en la radio pues "tradicional" mexicana, pero mientras buscaba información, resultó que la única estación que entraba en mi objetivo era Reactor y terminé enfocando todo el trabajo en ella y pues... así. Jajaja.



Debajo de las rocas:
Reactor y la propuesta alternativa


Introducción

Durante los inicios de la radiodifusión en México, en la década de los 30’s,  XEW fue “la primera estación que desarrolló estrategias de publicidad para incidir en las costumbres y pautas de consumo cotidiano de la población, y la primera que entendió que para tener éxito económico la radio tiene que convertirse en un referente cotidiano para las personas, es decir, que la información, el entretenimiento y la compañía deben ser buscados por la gente en la radio.”[1] El establecimiento de la XEW podría considerarse como el punto de inicio de la radio comercial, aquella que transmite y fomenta la cultura popular.

Pero desde hace algunas décadas, los contenidos que se difunden en la radio cumplen con una de las características más distintivas de la era moderna: la especialización y la globalización. Las innovaciones tecnológicas en la radio le han permitido al público conocer propuestas musicales provenientes de todo el mundo. Lo cual ahora también repercute en el gigantesco repertorio de temas y artistas entre los cuales se puede escoger.

¿La radio comercial es suficiente todavía para complacer los oídos de quienes escuchan este medio en la capital del país? Reactor 105. 7 FM nos demuestra el lado oculto y poco explotado de la radio.

Desarrollo

            En el Distrito Federal se pueden sintonizar 29 estaciones en Frecuencia Modulada (FM)[2] y 34 en Amplitud Modulada (AM)[3].  

Según una encuesta realizada por el periódico Reforma en octubre del 2012[4], el número de capitalinos que escuchan radio es del 70% de la población. Dentro de este sector, se destaca que los jóvenes entre 18 y 35 años de edad tienen predilección por sintonizar Alfa Radio 91.3 FM (9.5%), la cual transmite música actual predominantemente en inglés. Mientras que la estación más sintonizada entre los mayores de 36 años es la Z 107.3 FM (7.4%), la cual representa al género grupero.

En el listado de las estaciones más escuchadas en el área capitalina – en el cual no figura ninguna estación de AM – los primeros cinco lugares en cuanto a audiencia los ocupan Alfa Radio, La Z, Stereo Joya (6.8%), Ke Buena (6.4%) y Universal (6.3%). Reactor se encuentra en el lugar número 13, con un 2.5% de oyentes.

Si Reactor no encabeza las listas de audiencias, entonces ¿a qué se ha debido su permanencia en el gusto del público?

Si bien algunas estaciones – sobre todo de corte universitario – también enfocan parte de su programación al lado independiente de la música, como lo es Ibero 90.9 FM, su porcentaje de audiencia es menor al de Reactor, al contar con 1.4%. Aunque debe aclararse que el ámbito alternativo de la música también incorpora los más diversos estilos y géneros, por lo cual el público target de cada una de estas dos estaciones no se encuentra compuesto por el mismo grupo social, por lo cual la propuesta será diferente.

Pero la trayectoria de Reactor y lo que representa en la radiodifusión mexicana va más allá de sólo un análisis de su rating. Para conocer su trascendencia se debe retomar un poco de su historia.

La estación de radio Reactor 105.7 FM inició transmisiones el 17 de noviembre de 2002. El proyecto de Reactor surgió tras la desaparición de las estaciones Órbita 105.7 FM y Radioactivo 98.5 FM, las cuales se distinguían por su programación dedicada al Rock. En ambos casos la desintegración de las estaciones se debió al término de sus concesiones.[5]

Cabe mencionar que Radioactivo fue la primera estación en México, e inclusive en toda América Latina, en transmitir radio en línea.[6] Lo cual representó un intento de mantenerse actualizado frente a las nuevas tecnologías incorporadas a la radio, así como de abrirse hacia un nuevo público potencial.

Tras la desaparición casi simultánea de dichas estaciones, Marcelo Lara – el gerente general de Radioactivo – entró en pláticas con el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) para contemplar la posibilidad de establecer una nueva estación dedicada a la música Rock. Ese proyecto fue Reactor, el cual tomó la antigua frecuencia de Órbita.

Reactor dirige su programación hacia un público que va desde de los 18 a los 44 años, y calcula una proporción de género entre la audiencia compuesta por un 74% de hombres y un 28% de mujeres. Su lema es: “Todas las alternativas” y en su programación se pueden encontrar diversos géneros musicales, no sólo Rock y sus variaciones: Industrial, Goth, SKA, Dark, Reggae, Hip Hop, Heavy Metal, Funk, Electrónica, Soul, entre otros.[7]

La estación se define a sí misma:

Dedicada a los jóvenes y al rock, siempre se ha mantenido en los primeros lugares y ha sido punta de lanza en el escenario rockero independiente de la zona metropolitana de la Ciudad de México.

“Su programación está basada en el rock en español y en inglés, mezcla diferentes estilos y subgéneros y presenta desde artistas consagrados hasta propuestas independientes. Se trata de un proyecto que continúa una tradición de atención a los jóvenes, establecida por el Instituto desde hace 25 años.

“La frecuencia se ha convertido en un referente de la industria musical y de la radio juvenil en México, receptora de todas las alternativas e impulsora de talentos del rock en español. Desde su creación está presente en las manifestaciones artísticas de los jóvenes y da cobertura a eventos culturales nacionales e internacionales como el Festival Vive Latino, el Festival Rock al Parque, Coachella, Loolapalooza, entre otros.”

“Yo creo que es tanta la importancia que tiene Reactor en México – o al menos en el área metropolitana, que es donde tiene a sus escuchas – que vemos en festivales, como el Vive Latino, que todas las propuestas que meten en el evento son bandas que salieron de Reactor. Que no las escuchas en otro lado que no sea esta estación”, comentó Marco Fabian Durón León, quien lleva siete años trabajando en Reactor como productor, programador y locutor en el programa Sangriento (dedicado al Heavy Metal).[8]

Fabian considera que Reactor nació ya con la suerte de tener una audiencia fiel, ya que inició como la fusión de dos estaciones que fueron en su tiempo de las más importantes en cuanto a música juvenil. Además de que varios de sus locutores, los cuales ya contaban con trascendencia dentro del medio, fueron los mismos que se podían encontrar en Radioactivo. Y no sólo eso, ya que la nueva estación pudo recibir tanto al antiguo público de Órbita, como al de Radioactivo. Que, aunque los contenidos de cada una de estas estaciones eran diferentes, la nueva propuesta de Reactor – que fusionó las dos anteriores – brindó una apertura de mercado.

Una característica que fue fundamental en ese proceso fue la constancia, ya que tanto los locutores como la programación se mantuvieron en la misma línea, bajo los mismos ideales. A su vez, las capacidades de evolución y adaptación a las nuevas alternativas musicales que surgieron con el transcurso natural del tiempo y con la fusión de ambas estaciones, permitieron mantener al radioescucha enganchado, intrigado por este nuevo proyecto.

Desde la invención de los dispositivos móviles como el walkman, las grabadoras, o los reproductores de audio para automóviles, la radio dejó de representar un momento de convivencia para toda la familia para convertirse en un acompañante mientras el que escucha se encuentra realizando alguna otra actividad. Esto también se refleja en la adopción del modelo California en la gran mayoría de las estaciones en FM. Este modelo es caracterizado por darle una prioridad indiscutible del tiempo a la transmisión de música, con breves participaciones de los locutores para presentarla y cortes comerciales.[9]

Relacionado a lo expuesto con anterioridad, Reactor también se caracteriza por ser una estación propositiva. Así es, también tiende a seguir lo marcado por el modelo California, pero la diferencia radica en que los temas musicales seleccionados son, en su mayoría, de artistas no tan consagrados. Lo cual, además de cumplir con la función de proporcionarle compañía a quien escucha, también le propone expandir su conocimiento musical, al contrario de la mayoría de las estaciones de FM, las cuales conllevan su carácter comercial y ofrecen canciones populares de artistas mundialmente reconocidos, las cuales ya se sabe de antemano serán del gusto del público. Es transitar por el camino seguro.

La perspectiva comercial en cuanto a anuncios también es otra en el caso de Reactor. Si bien la necesidad de vender espacio comercial es una actividad típica para la sobrevivencia de la mayoría de los medios, la cantidad de publicidad comercial en Reactor se mantiene al margen. La mayoría de sus cortes son anuncios del IMER o de la misma estación. Inclusive hay programas en los que en ningún momento se transmite un comercial diferente a estas dos vertientes.

Reactor cumple una de las necesidades de cada sociedad, la cual es contar con una “válvula de escape” mediante la cual los grupos minoritarios de una población cuentan con un espacio, con un medio que los represente. Lo cual logra mantener cierto equilibrio que la colectividad requiere para seguir funcionando.

Conclusión

En general, todos los contenidos y la propuesta de Reactor se caracterizan por ser diferentes en comparación con el resto de las estaciones de FM, y aún así ha logrado mantener a un público fiel que, si bien no representa a la mayoría de la población, ha sido suficiente para mantener viva a la estación y consagrarla como una de las importantes en la escena de la música alternativa. Reactor ha sido y sigue siendo una plataforma que les brinda una oportunidad a muchos músicos que probablemente no hubieran podido encontrar apoyo en otra estación.

Es importante reflexionar que el “bajo perfil” que mantiene Reactor frente al resto de las estaciones de radio es esencial para seguir manteniendo su etiqueta de estación alternativa. Ya que, de hacerse una estación popular, dejaría de ser alternativa y perdería toda la esencia que ha conservado en estos 11 años que se ha encontrado al aire. Además de perder la función social de “válvula de escape” que desarrolla.

Fluctuar entre lo comercial y lo desconocido es algo que requiere talento, puesto que no cualquiera reconoce cuándo es momento de empezar a transmitir algo, dejar de hacerlo o hacerlo en menor medida para no dejar de ser fieles a la ideología de la estación. Y todo lo anterior mientras se mantiene en el gusto de su público. El cual, se supone, no dejará de serle leal a menos que baje la calidad de su programación ya que, competencia como tal – considerando su público meta y su propuesta –, realmente no existe.





[1] Botello Hernández, José. «La consolidación de la radio. XEW, primeras cadenas. Características de la AM.» Estructura II - Teoría III. 15 de Agosto de 2011. http://josebotello12.files.wordpress.com/2010/08/tema-3-la-consolidacic3b3n-de-la-radio-xew-primeras-cadenas-caracterc3adsticas-de-la-am-primeros-programas2.pdf (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[2] «Emisoras de Radio en el D.F. (Frecuencia Modulada).» enmedios.com. 2000. http://enmedios.com/radio/emisoras_df_fm.htm (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[3] «Emisoras de Radio en el D.F. (Frecuencia Modulada).» enmedios.com. 2000. http://enmedios.com/radio/emisoras_df_fm.htm (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[4] O., Rodrigo. «Que se escucha en la radio de Mexico Distrito Federal.» Expectaculos. 12 de Noviembre de 2012. http://expectaculos.org/2012/11/12/que-se-escucha-en-la-radio-de-mexico-distrito-federal/ (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[5] González Melchor, Andrés Carreón. «Reactor 105.7 FM.» Investigación en radio. 18 de Noviembre de 2007. http://comunicacionacatlan.blogspot.mx/2007/11/imer.html (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[6] Sosa Plata, Gabriel. Innovaciones tecnológicas de la radio en México. México: Fundación Manuel Buendía, 2004.

[7] «Acerca de Reactor.» Reactor 105.7 FM. 2013. http://reactor.imer.gob.mx/acerca-de-reactor/ (último acceso: 5 de Noviembre de 2013).

[8] Durón León, Marco Fabian, entrevista de Lilian Michelle Pérez Rivera. (Octubre de 2013).

[9] Sosa Plata, Gabriel. Innovaciones tecnológicas de la radio en México. México: Fundación Manuel Buendía, 2004.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Confesiones con alto voltaje

(Esta entrevista ya es un poquillo vieja, pero yo la sigo queriendo mucho. :V)


Confesiones con alto voltaje
Entrevista con Diego, guitarrista de Voltax

¿Quién dice que los sueños no se cumplen? Es más, aun cuando el camino no se tiene claro, la meta llega a divisarse en la distancia. Ésta es la historia de Voltax, pero en específico de Diego Magdaleno, un joven músico de 24 años de edad cuya receta de unos kilos de esfuerzo más una dosis de realidad le ha permitido tanto a él como a su banda hornearse un estofado de éxitos.

La presente entrevista tuvo lugar durante el En Cueros Heavy’s Fest el pasado sábado 13 de octubre en la Prepa Fresno. A escasos minutos de mi llegada al evento alcancé a distinguir a Diego a lo lejos. De espaldas, su cabellera rizada y su chaleco negro de piel con el logo de Satan lo delataron enseguida. Se encontraba acomodando la mercancía oficial de Voltax, dispuesta a venderse sobre una pequeña mesa roja.

Me acerqué con el pretexto de comprarle una playera. Ah, claro, y para sonsacarle una entrevista también. Para atenderme tuvo que dejar a Mario, bataco de Voltax, a cargo del puestecito. “Es que me van a hacer una entrevista. Y a todo le voy a contestar con ‘básicamente’”, bromeó Diego. “Es que a éste lo entrevistan y a todo contesta con ‘básicamente’”.

Tuvimos que refugiarnos del escándalo en una bodega en la cual todas las bandas estaban guardando su equipo y sus instrumentos. Se trataba de un lugar pequeño, iluminado con una luz ámbar que se depositaba sobre la pintura ya desgastada de las paredes.

A nuestro alrededor se encontraban cajas y cajas, bolsas y bolsas que escondían infinidad de instrumentos. No faltaron las ocasiones en las que alguien se metía a buscar algo y, al ver que nos encontrábamos en plena entrevista, pedían permiso y que, por favor, siguiéramos como si nada.

Así como ya has estado en el Vive Latino, abriéndole a Metallica, y sobre todo por presentarte en el Wacken, ¿alguna vez imaginaste alcanzar esos logros? Y en relativamente poco tiempo.

Honestamente, no. Nunca lo imaginé. Llegar a los eventos que ya mencionaste, que creo son los significativos, no me lo imaginaba porque en realidad no era mi meta al principio. Todo ha sido como un progreso muy natural; paso a paso. Conforme creció la banda fue cuando ya imaginábamos ese tipo de escenarios, pero de ahí en fuera, cuando empezamos esto, yo no me lo imaginaba.

O sea que cuando empezaron la banda, ¿cuál era su visión?

Yo entré un año después de que se fundó Voltax. Cuando estaban promocionando su primer disco fue cuando yo entré. Lo que estaban buscando era primero consolidarse; darse a conocer y empezar a tocar donde fuera. Entonces estábamos en esa etapa de iniciar y e ir a dónde nos invitaran, donde nosotros pudiéramos tocar. No teníamos nada planeado.

¿Qué fue lo que te inspiró a dedicarte a ser músico?

Supongo que la misma música. Como cuando estás chavito, que escuchas a tus grandes ídolos y dices “yo quiero ser como ellos”. Entonces esencialmente por ahí empezó esa “arañita”, de estar en un escenario, de querer transmitir esos sentimientos, esas energías. Primero fue como un hobby; después, de medir mis capacidades; y en Voltax fue cuando yo dije “Esto es para mí. Esto es lo que me gusta y si no lo tuviera, estaría incompleto”.

Después poder ver que puedes llegar a tener gente que te sigue, que tu música le gusta a otras personas, eso fue lo que en segunda instancia me dijo “Esto es lo tuyo”.

Antes de dedicarte a la música, ¿estabas estudiando otra cosa?

Sí, de hecho acabo de terminar la carrera de Relaciones Internacionales, que es otra cuestión mía que me gusta bastante, pero es cero compatible. Pero eso no significa que la música sea algo secundario para mí. Para mí esto, al igual que mi carrera, son lo principal. No es nada más para echar relajo y por las chelas gratis. (Risas)

Con una mirada directa fija, pero al mismo tiempo relajada, Diego contesta las preguntas sin dificultad, logrando que la conversación se perciba amistosa y muy amena.

Y dejando un poco de lado tu carrera, ¿qué es lo que te gusta; lo que te apasiona?

Me interesan mucho los temas sociales, por ejemplo ¿qué tiene que ver la vida social con la economía, con la política, con la música…? A mí me gusta mucho escuchar bandas de metal que, por ejemplo, sean de Rusia o de Hungría, y  te das cuenta que tienen un sonido muy diferente a las bandas gringas o canadienses por el contexto. Me gusta mucho eso; ir más allá de ¿pero por qué suenan así? ¿Qué tenían a su alrededor, dónde crecieron?

Con esto que dices, ¿tú crees que Voltax refleja en sus canciones un poco de lo que se está viviendo en México?

Eso te lo podría responder con algo que nos pasó. Fuimos a tocar en Chicago e hicimos unos grandes amigos que también tocaron en el festival. Y bueno, el güey dijo “No mames, qué súper banda son. Qué chingón. Me encantaron, qué súper show.” Yo les dije, así medio borracho, “Güey, si fuéramos güeros, ya seríamos bien pinches famosos. Y si viviéramos en Alemania, pues mejor. Tendríamos más fama”. Y contestando a tu pregunta, la chava de este carnal nos dice “Es que si fueran de otro país, no sonarían como suenan”. Entonces ahí está todo. Voltax suena como suena porque es de México.

Ahora cuéntanos, ¿cómo fue su experiencia cuando participaron en el W:O:A Battle Mexico para ganarse una presentación en el Wacken?

En lo personal yo no creo en los concursos. Pero ésta vez tuvieron buen poder de convencimiento; sobre todo Jerry, nuestro vocalista, que dijo “¿pues por qué no nos aventamos?”

Ya estudiando un poco el caso de Split Heaven, que ganaron y fueron los primeros mexicanos en estar en el Wacken tocando, dijimos “pues no hay nada que perder y mucho que ganar”. Entonces platicamos los pros y los contras, y ya me convencí. Dije “Vamos a tocar y no por la competencia y sin importar quién está o no está, vamos a hacer un show y a ver qué sale. Si pasa algo, pues bienvenido; y si no, también”. Y salió bien, el ambiente salió bien.

Y de manera personal, ¿cómo fue tu experiencia ya en el Wacken?

Pues de entrada pensé “La promoción va a ser muy cabrona” y ya ahí dije “Qué chingón es el escenario en el que vamos a estar parados”. Digo, aunque son cuatro escenarios, los cuatro son de primer nivel. Con un sonido… No iba a ser de qué “es que se tronó algo, es que esto no sonó…” (Risas) Eso fue algo que me emocionó; que iba a ser perfecto. Eso fue otra cosa que también nos dio más confianza.

Que claro que íbamos nerviosos. Nerviosos cuando íbamos a subir al escenario, pero ya que estábamos arribita, a punto de empezar, se borró todo…

De repente, se asomó intempestivamente la cabeza de Mario a través de la puerta.
“¿Qué? ¿De qué hablan?”, preguntó Mario.
“Del Wacken”, contestó Diego.
“Ah, no mamen. Yo ni nervioso, yo estaba cansado”
“Ah, bueno. Es que personalmente el viaje estuvo accidentado. Pero no tanto como el de este güey o el del bajista que casi, casi no tocaron. Llegaron a la hora que no tenían que llegar, nos perdimos en el aeropuerto, mi guitarra no llegó… Fue un desmadre. Todos llegamos de milagro. En el Wacken tienen previsto que llegues seis horas antes de que empiece; nosotros llegamos hora y media antes. Pero eso no nos impidió nada.”

A manera de cierre, se le preguntó a Diego acerca del futuro de Voltax, a lo que contestó de nuevo con la fórmula que han venido siguiendo y que les ha traído gratas recompensas: ir avanzando poco a poco, paso a paso, con los pies bien puestos en el suelo pero con la mirada muy en lo alto.

Aproveché el momento en el que Diego regresó a su puesto con mercancía después de terminar la entrevista para comprarle una playerita de Voltax y para seguir escuchando un poco de su experiencia cuando formó parte de la alineación de Strike Master.

El patio de la preparatoria era un cuadrado pequeño cubierto y rodeado de cemento; de grises salones. El escenario fue improvisado sobre el techo de la bodega ya mencionada, el cual estaba iluminado por un par de reflectores y unas cuantas luces de colores.

Voltax colonizó el escenario por ahí de las nueve de la noche para cerrar el festival con broche de acero. Por razones misteriosas los reflectores estuvieron en huelga durante la última presentación, así que la vista del público no tuvo más remedio que valerse de las lucecillas de colores colocadas detrás del escenario, las cuales propiciaron un interesante juego de luces y sombras; las lóbregas siluetas de los músicos eran entornadas por llamas verdes, rojas y azules.

“Esta es una noche infernal de mucho metal, cabrones”, exclamó Jerry, cual grito de guerra que convocó a toda la milicia presente – armada con puños, piernas e incluso arietes humanos – a desencadenar un mosh pit extendido a todo lo largo y ancho del espacio, que encontró su momento climax durante sus clásicos Acero Inmortal y Midnight Wheels.


Con trancazos, aventados, vómito y mucho headbanging fue como terminó la noche. Una noche llena de mucho metal con el más alto voltaje.

martes, 5 de noviembre de 2013

Black Sabbath: 13

Black Sabbath... Black... Sabbath. Sabbath, Sabbath, Sabbath...

No es fácil escribir algo nuevo acerca de Black Sabbath. 45 años de trayectoria, considerados los padres fundadores del Heavy Metal. ¿Qué se podría decir de Sabbath que no se haya dicho ya?

Un día enciendes tu computadora, tomas una revista, y te enteras de que la alineación orignial de Black Sabbath se reunirá para crear un álbum nuevo: 13. Un disco que nació a pesar de problemas legales y la conmoción por la enfermedad de Tony Iommi.
Y otro día te asomas a Internet y te enteras de que saldrán de gira.
Y otro día más, encuentras a México en la lista. Con Megadeth como teloneros.

26 de octubre del 2013, Foro Sol. Entradas agotadas.
Creo que son pocas las bandas que pueden jactarse de que a sus conciertos van hijos, padres, incluso abuelos. A mis padres les cayó de sorpresa que su hija iría a ver tocar a una banda que ellos escuchaban cuando tenían su edad, o incluso menos. A mí, me cayó de sorpresa saber que vería a una de las bandas más emblemáticas de, qué se diga del Metal, de la música en general.

Megadeth ofreció un show similar al que presentaron el año pasado en la gira de aniversario del Countdown To Extinction. Con las tres pantallas de fondo en el escenario que proyectaban videos y animaciones referentes a cada canción. Se trató también de una gira para promocionar su - no tan bien recibido - nuevo disco: Super Collider. Aunque la única canción que tocaron de este álbum fue Kingmaker.

Mucho headbanging enloquecido y puños al aire; un clásico concierto de Megadeth.

¿Conocen esa explosiva sensación que se siente en el estómago y en el pecho cuando te agarran distraído y apagan todas las luces de el foro antes de empezar con el espectáculo principal? Imaginen eso, sólo que con la risa de Ozzy Osbourne resonando en tus oídos.

Inició con War Pigs. "Generals gathered in their masses, just like witches at black masses!", coreó con energía el público. No cualquiera logra que la audiencia expulse tal cantidad de energía desde el primer momento.

Los ídolos sobre el escenario: Ozzy Osbourne con su expresivo rostro de psicópata [vamos, saben que sí, jaja], Geezer Butler con sus cabellos despeinados, serio y concentrado como siempre, Tony Iommi... mucho se podría decir de él, pero nada calienta más el corazón que ver su sonrisa de felicidad mientras toca. Y Tommy Clufetos, el baterista que los ha apoyado durante la gira tras la ausencia del bataco original, Bill Ward. Pero vaya que supo hacerse respetar. Todos y cada uno de ellos se lucieron y lo que le sigue en cada uno de sus solos e interpretando las clásicas canciones que, al menos en mi caso, no muchos esperábamos poder escuchar en vivo alguna vez. Paranoid, Iron Man, Children Of The Grave...

En la gran pantalla de fondo en el escenario, se podían apreciar videos hechos especialmente para cada canción. Videos algo surreales, y de contenido fuerte también: de crítica social, violencia, sangre... Y ni se diga de lo que se vio en Dirty Women. En ese momento era imposible saber cuánta gente estaba viendo a la banda o a las chicas de grandes pechos desnudos.

Es fácil caer en un sentimentalismo cursi al hablar de Black Sabbath, y de recurrir a expresiones de típica adoración. Pero lo cierto es, que eso es lo que generan, y se lo tienen bien ganado. A momentos en serio parecía que todos los reunidos ahí se encontraban en una especie de misa o culto. Alzando las manos y balanceando los brazos de un lado a otro mientras se canta "My name is Lucifer, please take my hand". Bueno, pero qué misa tan peculiar.

Reitero, se puede decir muchísimo. De cada músico, de cada canción, de cada momento. Se trató de una noche espectacular y, tanto por el concierto per sé como por lo que representó, muchas personas lo consideran el mejor concierto del año. Yo sin dudas comparto la opinión.


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Hay una cosilla que quiero contar pero no quise meterla allá arriba porque pues, no es algo que todos vieron. En General A, más o menos por la parte de en medio, tirándole más a la izquierda, había un chavo/señor que traía a su hijita en hombros. Una niña bien bonita como de unos... no sé, cinco años. Que se la vivió agitando los brazos y haciendo devil horns con sus manitas.
Ay, no sé. La veías y la cara se te derretía de la ternura. <3