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jueves, 21 de julio de 2016

Mitos darketos y otras leyendas

Como el título sugiere, esta vez presentaré un compendio de nociones negativas que se tienen acerca de las personas alternativas. Tales ideas no son necesariamente inherentes a esta comunidad por lo cual se pretende desmentir ciertos estereotipos y expectativas (a veces muy ridículos), pero bastante comunes.

¡Vamos allá!

·         “¡Qué no es una fase, mamá!”

Si bien es cierto que para muchas personas el escuchar música pesada y vestirse con estoperoles fue una fase de su adolescencia rebelde, no para todos aplica igual. Si sólo te duró un par de años, está bien; y si te dura toda una vida, también. Pero, sobre todo, ¡sí es posible! Las contraculturas abarcan desde preferencias estéticas hasta una ideología, así que no es extraño ni imposible que tengan la capacidad de durar desde unos meses hasta el final de los tiempos. Las subculturas también son estilos de vida.

·         “Tú adoras a Satanás, ¿verdad?”

Es evidente que en la música alternativa se habla más de demonios, del diablo, de espectros, ocultismo y similares en comparación con la música popular. Pero no, tener gustos poco convencionales no implica de manera forzosa que te alejaste del camino de la bondad y que ahora comas niños. Los temas satánicos y anti-religión son sólo una parte del gran repertorio de tópicos para componer canciones. No toda la música alternativa es pagana o hereje, así que no todos los alternativos son paganos y herejes.

Existe el black metal, el rock cristiano y un montón de géneros y/o artistas que no tocan ninguno de esos ámbitos. Como en cualquier grupo de personas hay de todo: religiosos, espirituales, ateos, anti-religiosos…

No porque a un grupo de personas le encanten las aceitunas vamos a asumir que a todas las personas del planeta les encantan las aceitunas.

·         “Estas son cosas de blancos”

A diferencia de otros movimientos, ser gótico, metalero, punk, lolita, etcétera, no tiene fundamentos raciales (ser un nazi latino no tiene lógica alguna, por ejemplo). Es verdad que una buena parte de estas subculturas se originaron y ganaron fuerza en regiones de piel clara, pero esto no excluye de ninguna manera a otras razas y mezclas de ellas (que a estas alturas de la Historia creo que ya casi todos somos más mestizos que nada) (y aún así el racismo existe) (en fin, me desvío).  La música y la cultura no excluyen a nadie por el color de su tez.

·         “Las darketas son unas perversitas”

Este tal vez no sea un punto tan generalizado y aplicable sólo a las mujeres, pero cada tanto sí suele salir de su cueva la idea de que las féminas alternativas, al verse bastante diferentes a las demás, están metidas en prácticas sexuales locas. Así se les convierte en una clase de fetiche que busca experimentarse.

De nuevo, a alguien alternativo le pueden gustar las relaciones tradicionales y a alguien convencional puede disfrutar del sexo poco ortodoxo, y viceversa. Repito: en todo hay de todo, y eso está bien. El problema es asumir – y además detalles íntimos – de las personas para definir su valía con base en ello. Los humanos son seres complejos con sentimientos, no cosas que se puedan coleccionar y convertir en fetiches. (En Metaleras y no sé qué tanto hablé un poco más de este punto y otros similares.)

·         Hablando de darketos…

La palabra “darketo” es un término utilizado para referirse en general a todos los individuos que visten de negro. Pero ojo: No todos los alternativos visten sólo de negro ni todos los que visten de negro son alternativos. Hay gente a la que sólo le gusta usar ese color y ya. “Darketo” es una expresión ambigua que intenta abarcar un terreno amplísimo. Así que, úsese a consciencia.

·       ¡Bola de drogadictos borrachos!

Hay tantos casos de drogadicción y alcoholismo entre personas normales que es sorprendente que aún se crea que la música que escuchas o la vestimenta que portas son factores de riesgo concluyentes y decisivos para caer en vicios. Las causas primigenias de este tipo de conductas destructivas se encuentran en un nivel psicológico, económico, de oportunidades… Raíces que sólo se descubren al investigar una historia de vida. Así que no. Gente viciosa hay en todos lados.

Lo cual nos lleva al siguiente punto…

·         ¡Bola de enojones, depresivos, violentos y vagos!

Léase el apartado anterior, porque aplica lo mismo. ↑ Enojones, depresivos, violentos y vagos hay en todos lados. No son exclusivos de un grupo en particular.

En conclusión (y siendo redundantemente redundante): Tanto en la comunidad alternativa como en la sociedad más convencional existe de todo. No hay que dejarnos llevar tan fácil por las apariencias ni por lo que creemos saber o nos han contado. Es importante escuchar la versión de la contraparte.

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jueves, 7 de abril de 2016

Diferente también es lindo

El jueves pasado se estrenó en México Novias en apuros, un programa en la televisión de paga que socorre a las futuras damas de blanco con el fin de evitar las “grandes aberraciones de la moda [que] van al altar”. ¿Adivinan a quién ayudaron en el primer episodio? Pues sí, a una chica metalera (tenía que ser).

En una entrada anterior – Vive y deja vestir – traté con más detalle este problema de la intolerancia hacia las personas con apariencia diferente. En pocas palabras, lo importante es la sustancia, no la forma; y la ropa sólo es ropa. Si bien es perfectamente válido aconsejar de buena fe a alguien para que mejore su estilo, es muy grosero asegurarle que todo lo que usa está mal o que es estúpido. Para todo hay maneras y momentos.

Debo admitir que ese episodio de Novias en apuros me dejó un mejor sabor de boca en comparación con otros programas de esta índole. Al final respetaron los gustos de la novia metalera, mezclándolos con la estética del vestido tradicional (escogieron uno blanco con tul y encaje rojos). La chica se mantuvo firme y le agradó probar un estilo diferente sin abandonar sus preferencias originales. Lo terrible fue que llegaron a esa resolución con comentarios hirientes como “es ridículo”, “parece un disfraz”, “a nadie le gustará”, “nuestra boda no será una película erótica”, entre otros. Todas críticas destructivas e innecesarias.

Que te aseguren que tu apariencia está mal, que es ridícula, cuando a ti te gusta y te hace feliz (por algo decidiste verte así, ¿no?), duele. Es violento y lastima. En el “mejor” de los casos  (“mejor” porque lo realmente mejor sería que no sucedieran estos ataques) desarrollarás un teflón al cual se le resbalarán todos los comentarios negativos porque sabes que tu aspecto es determinación tuya y de nadie más. Pero imagina que una persona que aún no desarrolla la convicción suficiente para defenderse de los demás es el blanco de estos ataques.

En Facebook y YouTube he leído infinidad de comentarios de personas tristes y frustradas porque temen verse diferentes, porque sus padres los juzgan, sus conocidos los señalan. Veo muchos videos de moda y maquillaje gótico en los cuales la gente pregunta de manera recurrente: “¿de dónde sacas la confianza para verte así diario?”. El miedo al rechazo es un motor fuerte, uno que frena más de lo que mueve. Y sí, el miedo es una emoción básica para la supervivencia, ¡pero no cuando lo único que pretendes es usar un par de botas altas o un labial negro!


Las personas alternativas no son un reto que se deba superar, ni un proyecto que se deba terminar. La expresión a través de la apariencia es un derecho que debe ser defendido. Siempre y cuando se respeten las normas sociales (como no ir a una boda con un bikini y un pantalón de pijama, por ejemplo), no hay ningún problema con seguir la estética que tú prefieras. Todos, tanto la gente que sigue las modas como las que no, merecen respeto. Y todos, todos tienen las mismas posibilidades de verse guapos y lindos.

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miércoles, 5 de febrero de 2014

Metaleras y no sé qué tanto.

De un tiempo para acá he estado leyendo y viviendo varias experiencias con respecto a ser metalero, abarcando lo que es escuchar este tipo de música y vestirse de determinada manera que hace que los demás se den cuenta de esta afición. Tenía ganas de escribir algo más serio y "formal" al respecto porque en verdad me intrigan las actitudes de algunas personas, pero la verdad creo que el escrito estaba quedando demasiado pretencioso, ya no sabía si tenía mucho sentido, en fin. Misión abortada.

Lo que trataré de plantear es un asunto más entre metaleros que con las personas ajenas al nicho. Ya sabemos que somos una minoría y que las minorías tendemos a despertar cierta curiosidad, prejuicios o lo que se quiera. Uno se da cuenta de esto el día que se sube a un microbus usando una sudadera de Iron Maiden con la carota del Eddie del Final Frontier y una señora se persigna al verte.
Bueno, más bien eso ya ocurrió dos veces. Sigo esperando la tercera, jaja.

Desde que empecé a investigar más de música y a vestirme así fue cuando me di cuenta de esta extraña noción de que las metaleras somos criaturas mitológicas que la gente sabe que existimos por leyendas urbanas pero que según nadie ve en las calles, ni en las escuelas, ni debajo de las piedras en el lago, ni en ningún lugar. ¿Que las mujeres amantes del Metal somos un grupo pequeño dentro de otro grupo reducido? Sí, así es. Aun así no comprendo porqué tanto alboroto. A veces pareciera que por tener una playera de Slayer y una vagina hay personas que ya te encuentran en un escalón más alto de la escalera social. Todo por el simple hecho de que te gusta algo que, aparentemente, no tendría porqué gustarte.

Yo no soy una persona que sea fan de exponerse al mundo. Quienes me conozcan saben que tiendo más hacia el autismo, jaja. Sé que sí hay mujeres quienes se jactan de ser metaleras como para poner en claro que están en otro nivel dimensional al resto de las demás féminas. Pero también habemos muchas que no lo hacemos así. El asunto es que creo que algunas de este tipo de metaleras, al tener un perfil más alto, son las que han empezado a pintarnos la fachada que nos plantan a todas ahora. Que somos unas desesperadas por atención, unas exhibicionistas, que con tener la mata larga y tocar en una banda ya nos tienen haciéndoles los mandados. Y esto me molesta, porque no sé cuántas veces he tratado de defendernos argumentando que no todas somos iguales y es cansado, porque igual mucha gente sigue pensando lo mismo. (Ahora imagínense yo que también le tiro a otaku, k-poper y un montón de fandoms más que a la gente tanto le molestan. A veces me siento en la esquina del odio en internet, jaja.)

Por estas razones, y seguro otras más, se pinta a la metalera estándar como alguien delgada, guapa y sexy en general, con pantalones ajustados, maquillaje muy oscuro y playeras de Motörhead escotadas hasta el ombligo. ¿De dónde salen estas fotos? No sé. ¿Que intención tenían estas chavas al tomárselas? Lo sé menos. Tampoco el caso es ir contra ellas. No es pecado verse guapa y tomarse fotos, y si quieren vestirse como quieran hacerlo, están en su derecho. El problema está cuando el resto de la comunidad te etiqueta de fea o poser por no verte así, por salir en pantalones guangos, con playeras normales o sin maquillar. En mi caso ha llegado a ser porque soy bajita de estatura y sin mucho esfuerzo puedo aparentar 15 años (que no tengo, cabe aclarar, jaja). Y sí, la verdad es que duele que haya gente que te compara con este tipo de chicas y que te juzgan con base en un estereotipo muy específico. Pasa en la sociedad en general y pasa aquí también.

Retomando lo del mito de las metaleras que no existimos, también me ha tocado experimentar varias veces lo siguiente. Te encuentras vagabuendeando en Facebook, en alguna página alguien habla de Heavy Metal, comentas algo al respecto, y boom. O alguien ya te mandó solicitud de amistad, o y a te mandaron un toque, o ya te dejaron un mensaje por inbox. Esto tampoco lo digo por ser amargada. Se vale conocer gente sólo porque te son agradables a la vista o porque les gusta el mismo tipo de música. Todos lo hacen, yo lo hago; es lo normal. Así he conocido a mucha gente especial, incluido mi novio. Le que me da comezón es que el sello de metalera te haga automáticamente genial y especial para algunas personas. Perdón, pero este tipo de cosas no definen a la gente. No sé para todos, pero no es grato que te metan en un cajón y no te saquen de ahí porque con eso ya eres fantástica. Hasta me ha tocado que me digan que quieren salir conmigo porque nunca han salido con una metalera. Jaja, ¿qué? ¿Acaso somos pokémones que atrapar? Y ojo, no todas por el hecho de amar este género musical vamos a salir con alguien por el simple hecho de ser metaleros también. O por reconocer nuestra superioridad, vean que ya hasta alguien inventó el día de la metalera. Creo que es el 26 de noviembre o algo por ahí, jaja.

Mi punto es que nadie, hombre o mujer, es menos o más metalero por cómo se ve o por el resto de los pasatiempos y aficiones que tenga. Sé que los estereotipos se crearon con razones, pero eso no significa que debamos comparar o juzgar a todos con base en ellos. Hay que recordar que somos más que apariencias; más que playeras de Exumer, botas altas y ojos delineados.