viernes, 2 de agosto de 2019

Los 10 segundos más costosos de mi vida ft. Monsta X


El gran dilema: ¿quiero ser la primera para demostrar mi compromiso o la última para que — tal vez — me recuerden por más tiempo? Fue mi primer hi-touch y fue en especial significativo porque fue mi concierto número 50 y Monsta X es el único grupo de k-pop que sí sigo desde que debutaron.


Todo comenzó (yendo muy, muy atrás en la historia) cuando Gaby me enseñó mi primer video coreano ("Bonamana" de Super Junior) y cuando Laura me lavó el cerebro con SHINee. Luego llegaron VIXX, Monsta X y NCT en ese orden para demostrarme que sólo existen dos tipos de personas: a quienes no les interesa este género y quienes perdimos nuestra alma hace mucho tiempo.


Así fue como terminé en la siguiente situación. 11:50 de la mañana, viendo la cuenta regresiva en Ticketmaster. A mediodía comenzaba la venta de boletos para la tercera presentación en solitario de Monsta en México. Desde que anunciaron el evento, mi cartera ya sabía lo que le esperaba. Hasta metió las manos antes de caerse siquiera.


Sabía que no sería fácil. En dos años el grupo creció como ni ellos imaginaron y el Teatro Metropólitan auguraba quedarles corto. Eso terminé de comprobarlo cuando dieron las 12 en punto, cargó el mapa interactivo y me apareció que la mitad de los boletos VIP ya los habían apañado. Además de estar en las primeras filas, éstos incluían un hi-touch. Es decir, la experiencia de "chocar los 5" con los cantantes.


Daba clic, ¡pum! Me ganaron ese asiento. Daba clic, ¡pum! Este también. Hasta poner el captcha me quitaba tiempo valioso. Cuando el sistema se saturó y ofreció darme el mejor lugar disponible, me arrojó un boleto dos secciones más atrás. «Pues ya, agarra el próximo que te salga o de plano no irás». Eso me dije, pero le jugué al valiente y lo intenté de nuevo. Nada. «Ahora sí, el que salga te lo quedas».


Estaba resignada, así que ahora sí me hice caso de aferrarme a lo que llegara a mí. Entonces salió un resultado, le iba a dar "continuar" casi sin ver qué me había tocado y de reojo vi el precio que me marcaba. Era un VIP. «¿PERO QUÉ?» Terminé mi compra como si alguien me persiguiera con una antorcha para quitarme mi tesoro.


Cuando la página me felicitó por adquirir mi boleto, comencé a temblar. Noté las manchas de sudor bajo mis axilas y me dio un poco de pena (no por el sudor, sino por mis nervios descontrolados). Pero recordé que todos estamos medio enloquecidos por algo, que iba a tener a Wonho de frente y mejor me puse a brincar por toda la sala.


Y así fue como llegamos a esta fila. Al final me decidí por tratar de ser de las últimas, pero claramente no hice un buen trabajo porque muchas personas arribaron después de la hora que marcaba el itinerario y terminé como en la mitad de la línea.


Lo bueno fue que al llegar antes de tiempo pude ver a todas las chicas que llegaron disfrazadas como los miembros en sus diferentes videos musicales. Fue uno de esos hermosos momentos en donde "las niñas raras éstas" fuimos mayoría y ahora los normales se volvieron raros (yo también fui maquillada como mi favorito en una de las presentaciones del último sencillo).


La espera se hizo tan eterna que dio el tiempo suficiente para morir de nervios, tranquilizarse, sudar de nuevo y volver a calmarse. Todo mientras comprabas sin control photocards de los miembros y gritabas por dentro porque en un par de horas los conocerías en persona.


Los tres pasos que avanzaba la fila hacían que se te fuera el estómago hasta las rodillas, pero luego pasabas 20 minutos más sin moverte y tu esperanza se acaba más rápido que el Starbucks de Hyungwon. Cada cierto tiempo, revisabas tu rostro en el espejo para comprobar que seguías peinada y que aún no te comías el resto de tu labial.


De repente, la línea comenzó a avanzar rápido, casi sin detenerse. Medio mundo lanzó un grito ahogado y corrió mientras guardaban sus pertenencias, sacaban sus boletos y entraban en pánico. Alguien detrás de mí gritó: «¡No! ¡Esperen! ¡No estoy lista!»; me sentía igual.


Mi corazón golpeaba mis costillas mientras la de seguridad le ponía una marca negra a mi boleto. Un grupo de fans junto a la puerta nos gritó con emoción, lo que nos hizo caer aún más en cuenta de lo que estaba a punto de suceder. «¡Los van a conoceeer! ¡Aaahh!».


Entré al Metropólitan sin tener ni idea de lo que pasaba. Por el cuello de botella que se hizo en la puerta, la fila al interior estaba dispersa y todos corrían para alcanzar al de adelante. Un guardia nos gritaba que nos apuráramos y yo seguía peléandome con mi chamarra que no se quería meter en mi mochila.


Subí a toda prisa las escaleras y alcancé a ver que en el segundo piso habían colocado unas mamparas y asumí que por ahí estarían acomodados. La chica delante de mí se volteó a verme y nos observamos con cara de "AAAHHH". Sentí un nudo en todo el cuerpo. Apenas metía mi celular en mi bolsa cuando una sonriente miembro del staff me dijo: «Es con la izquierda. Levanten la mano izquierda».


Entré en un breve momento de confusión. «¿Con la izquierda? ¿Qué no había visto en videos clandestinos (está prohibido grabar durante los hi-touch) que avanzaban del lado derecho? Espera, ¿o sea que sólo vamos a poder darles una mano y no las dos?» Pensé mucho en dos segundos mientras levantaba la cara y volteaba hacia el lado izquierdo. Apenas unos tres escalones más arriba, mire a Joohoney de costado.


Yo no digo groserías, pero casi puedo jurar que se me salió un «no mames» en forma de susurro. Me colgué bien la mochila y terminé de subir las escaleras. También podría jurar que no respiré desde que llegué al segundo piso hasta que bajé con las piernas hechas gelatina.


A continuación, mi cerebro se puso en ese modo de: «sabes lo que estás pensando, pero no vas a terminar de formular las oraciones completas en tu mente PORQUE NO HAY TIEMPO PORQUE VAMOS A COLAPSAR». Así que aquí trataré de darle forma a mis apresuradas ideas.


Le di un brevísimo vistazo al lugar. «No parecen de verdad, se ven más irreales que en Internet. ¿Cómo es eso posible?». Aún me cuesta trabajo hacerme a la idea de que en verdad estaban ahí parados, con esas caras que tanto he visto en videos, fotos, transmisiones en vivo y memes. «Están más guapos en vivo, parecen esculturas. ¿Cómo? ¿Qué?».


Como dije, el primero fue Joohoney, quien en ningún momento quitó su tierna sonrisa. «No vas a tener tiempo de decir NADA, mira cuánto nos apuran los organizadores; sólo di 'hola' en cualquier idioma y trata de verte agradable». Lo único que alcancé a decirle fue: «Hi!» mientras una sonrisota se adueñaba de mi cara, y eso fue lo que le repetí a todos.


Por un momento me sentí como si saludara a un grupo de viejos amigos. Sí, sé que decir eso es una cursilería típica de alguien que está en medio de la pubertad. Pero no es mi culpa que seamos la primera generación que "convive" tanto de forma digital con nuestros artistas favoritos. Estoy segura de que he visto más sus caras que las de algunos ex-compañeros de la escuela (y que sé más datos irrelevantes sobre ellos).


No sabría cómo explicarlo, pero todos me transmitieron la misma vibra que me dan en su contenido en línea, a pesar de que los tuve de frente apenas un instante. Cuando saludé a Kihyun, me respondió agachando un poco la cabeza, casi de forma solemne. En mis sueños guajiros imaginaba que me dirían algo de vuelta, pero sabía que no lo harían. Con que reconocieran mi existencia, me daba por bien servida.


Hyungwon estaba serio (qué raro) y tenía un gesto como de que preferiría estar en su cama. Justo como esperaba que fuera. Creo que a él le apreté un poco la mano. Creo. De nuevo, mis recuerdos siguen aturdidos. Minhyuk me dio mucha emoción, él siempre tan alegre y en la "vida real" se veía igual, así que sentí que debía responder con la misma energía.

IM también estaba serio, pero con una pequeña sonrisa característica de él. En ese instante pensé: «Pon atención, a Wonho si o SÍ le tienes que decir algo, cualquier cosa, que NO se te pase por el shock». Aquí es donde debo confesar algo terrible. Por mirar hacia adelante y verlo tan cerca, no le presté mucha atención a Shownu. Sé que le di la mano, pero no recuerdo su cara, ni si me respondió al saludarlo (me duele admitirlo, porque es el favorito de mi mamá).


Eso mismo le pasó a una amiga — Anggy — cuando los vio en Monterrey. Sólo que ella se paró frente a Shownu y se le olvidaron casi todos los demás. Para mi buena fortuna, Wonho fue el último, así que los daños no fueron tan graves (tan). Lo curioso es que lo mismo le sucedió a otras chicas con las cuales hablé en Facebook días después del concierto. Deberíamos hacer un estudio de caso al respecto.


Wonho estaba muy serio, con una mínima sonrisa en los labios; vestido de negro, manga larga y un escote en V (porque por supuesto). Es el único que recuerdo qué traía puesto. A él sí le apreté un poco la mano a propósito y es probable que mi voz saliera más gritada de lo que planeaba, pero ya qué. «I love you!», le dije, a lo que el respondió cerrando un poco sus ojos y asintiendo levemente. Nunca había sentido tantas ganas de llorar por algo tan "irrelevante".


Lo que en realidad quise decir con mi escueta declaración de amor era: «Sé que en la industria muchos te reconocen por el tamaño de tus bíceps, pero en verdad espero que pronto todos te aplaudan como el apasionado vocalista, bailarín y compositor que eres. Además, me fascina el contraste de que seas un hombre enamorado del gimnasio y de tomar proteína, pero que no teme llorar frente a las cámaras siempre que agradece el apoyo de sus fans. Gracias por ser tan humilde, te amo forever».


Es probable que necesitara una media hora para que mis ideas salieran con dos miligramos de congruencia, y lo que menos tenía en ese instante era tiempo. Así que me resignaré con desahogar aquí mis ñoñerías, como si fuera la última página de un cuaderno de matemáticas en una clase en la cual no estoy poniendo atención.


Y eso fue todo. Un par de pasos más adelante todo había terminado y los VIP bajamos las escaleras, apurados, tal y como las subimos. Estaba temblando, o tal vez todos temblamos tanto que provocamos un mini sismo. Comencé a hiperventilar y sentí cómo las lágrimas de acumulaban en mis ojos. En total, todo duró unos 10 o 15 segundos.


Después de tomar con torpeza el póster que también era parte del beneficio, volvimos a salir del teatro para volvernos a formar (para que nos volviera a meter). Éramos un coro de gente diciendo «güeeey» y el nombre de nuestros respectivos favoritos en una emocional melodía de quejidos. La nariz no dejaba de chorrearme y abría mucho los ojos en un intento de que las lágrimas regresaran por donde vinieron y no arruinaran mi maquillaje. Estaba muerta de alegría y de tristeza al mismo tiempo, porque el día al fin había llegado, pero en un par de horas terminaría (y tendría que lavarme mi mano).


El papá de una joven delante de mí se acercó a ella para preguntarle: «¿Y dónde está la foto?». La conversación siguió más o menos así: «¿Cuál foto?» «¿No les tomaron foto con ellos?» «No» «¿Entonces los grabaron?» «No» «¿De menos les dijiste algo o contestaron preguntas?» «No» «¿Entonces tanto pagar sólo para verlos?» «Pues sí». Así es, señor. En nuestra cabeza, ese razonamiento sí tiene sentido.


Sé que estoy mucho más cerca de los 30 que de los 15, lo cual hizo que en algunos instantes me sintiera un poco ridícula. Ya saben, porque cuando te conviertes en un adulto que paga impuestos la sociedad espera que ya no llores como adolescente por una boyband que ni te conoce. Pero en mi defensa: 1) en verdad los admiro y respeto como personas y 2) lo que diga la sociedad me vale.


Parece ser que la madurez, el título de licenciada y las quejas contra el sistema neoliberal y el patriarcado no me han quitado lo fangirl. ¿Pues qué se le va a hacer?

domingo, 11 de junio de 2017

Mil años después...

¡Hola! :D

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada (tiempo que no sé cuándo se fue) y creo que es momento de hacer una pequeña actualización.

Ahorita estoy trabajando como redactora en VIX, un medio de información y entretenimiento. Ahí escribo de temas variados y cosas ridículas porque eso es lo mío, jaja. Si alguien gusta darle una leída a lo que voy publicando, aquí me encuentran: http://www.vix.com/es/users/lilian-perez

En parte por esta nueva aventura es que no he publicado tan seguido por aquí. Además de que casi hace un año que no voy a un concierto (acompáñeme a escuchar esta triste historia). Entonces por eso no he tenido ninguna reseña ni nada interesante que compartir. Pero espero pronto ir a algo y poder escribir de ello (Dios me oiga, jaja).

Si estás aquí leyendo esto, ¡gracias por estar al tanto!

Espero tengas un bonito día. Ahí nos leemos. :)

jueves, 10 de noviembre de 2016

Intolerantes hacia la intolerancia



De manera tentativa (nunca se sabe) ésta será la última entrada de este proyecto en contra de la discriminación de personas alternativas. Tal vez en el futuro surja alguna otra inquietud, pero por lo pronto ya cubrí todos los temas que me plantee a lo largo de estos meses y que consideré fueron los más significativos en lo general.

Esta entrada será una especie de conclusión o reflexión general, más que nada. A lo mejor ya me estoy echando encima muchos sacos de redundancia (perdónenme ustedes), pero en fin, de la importancia de practicar buenos valores siempre se habla y ni así todos lo aplican. Así que creo que se vale seguirle picando a la piedra.

Aunque este proyecto se haya enfocado en las contraculturas quiero remarcar mil veces y con todos los marcatextos del universo que las propuestas, acciones y valores aquí expuestos son aplicables a cualquier tipo de persona en cualquier tipo de situación. Ser un buen humano se ejerce en todo momento.

Si tuviera que resumir este trabajo en puntos breves y precisos, creo que los dejaría más o menos así:

1.       Responsabilidad: Sé consciente y responsable de tus acciones hacia ti y hacia los demás.
2.       Respeto: Respeta las decisiones de los demás y exige respeto para las tuyas (siempre y cuando éstas no dañen la integridad de algún involucrado).
3.       Equidad: Todos merecen oportunidades. Todos tenemos aciertos, fallos, sentimientos e ideas diferentes, por lo tanto nadie puede valer menos o más que otro.
4.       Libertad: Nadie es dueño de nadie, y el mundo está lleno de tantas posibilidades que no se le debe exigir a todos que sean iguales.

Ser buena persona no es sinónimo de dejarse pisotear. Ser intolerante hacia la intolerancia es una pequeña paradoja bien necesaria para defendernos a nosotros mismos y a los demás de quienes atentan injustificadamente o con egoísmo en contra de la libertad.

Y pues ya. Creo que eso sería todo al menos por el momento (en cuanto a este proyecto; pero claro que seguiré escribiendo crónicas, reseñas y cosas raras). Espero que todo o alguna parte de esto les haya dejado algo o les haya sido de utilidad. También quiero pensar que tratamos temas relativamente atemporales, entonces – a menos que la discriminación se acabe mañana – las entradas aquí seguirán para ser consultadas y compartidas por y para quien las necesite.

¡Muchas gracias por leerme y regalarme un poquito de su tiempo!

Y si piensan que este trabajo estuvo feo porque me pasé de utópica o de moralista, pues demándenme. Jajaja. No es cierto.

Así como empezamos también terminaremos con una referencia de los Simpson porque es justo y necesario.



Si te interesa leer alguna o todas las demás entradas que escribí en contra de la discriminación de personas alternativas, aquí las puedes encontrar:

  1. Si discriminas, hay tabla
  2. Juntos (pero no revueltos)
  3. Diferente también es lindo
  4. El patito negro y la reunión familiar
  5. Normal vs Anormal
  6. Violencia hacia la comunidad alternativa
  7. ¿Vale la pena ser diferente?
  8. Mitos darketos y otras leyendas
  9. El patito negro y los patitos en la calle 
  10. Acoso callejero: edición oscura 
  11. Elitistas y posers 
  12. Las contraculturas y su representación mediática 
  13. Ser alternativo es de y para todos 
  14. Guía práctica de cómo ser alternativo 
  15. Especial de Halloween 
  16. Intolerantes hacia la intolerancia


jueves, 27 de octubre de 2016

Especial de Halloween



La noche del 1 de noviembre de hace dos años estaba regresando a mi casa después de ver a AFI en el Plaza Condesa. En el camino me encontré con un vecino que muy amablemente me deseó buena noche.

Mi vecino, con mucha curiosidad y una sonrisa amistosa, me observó y me preguntó si venía de “un Halloween”. Estaba muy cansada como para expandir la conversación y explicarle que yo me vestía así todos los días, “hasta en Navidad, fíjese” (ya ni me acuerdo de cómo iba vestida ese día). Así que sólo me reí muy fuerte en mi cabeza y le contesté:

- No, jaja. Vengo de un concierto.

- ¡Ah! ¿De quién? – preguntó animoso (admito que me contagió su buen humor).

- De un grupo que se llama AFI.

- … Ah.

Y eso fue todo. Llegué a mi guarida y me escondí.



Como cuando sales a la calle en Halloween por cualquier razón y los transeúntes se te quedan viendo como tratando de adivinar de qué es tu disfraz.



They say "Why are you dressed like it's Halloween?
You look so absurd, you look so obscene"
Oh, why can't I live a life for me?
Why should I take the abuse that's served?
Why can't they see they're just like me?
It's the same, it's the same in the whole wide world (Inserte aquí notita musical)



Si te interesa leer las demás entradas que he escrito en contra de la discriminación de personas alternativas, da click aquí para revisar la lista completa de textos.

jueves, 13 de octubre de 2016

Guía práctica de cómo ser alternativo



(Nota: Esta guía está dirigida tanto hacia personas alternativas como hacia personas que conviven con gente alternativa o a cualquier persona, realmente. Todos están invitados a leerla y rescatar de ella lo que consideren necesario.)

En YouTube, WikiHow y en medio Internet encontrarás tutoriales, guías, tips y de todo para saber cómo volverte el “alternativo ideal” y tener el perfecto atuendo negro con estoperoles. Pero a continuación encontrarás una guía un poco más útil a largo plazo que espero pueda ayudarte en tu cotidianidad (más que un bonito par de botas Demonia originales, espero).

1.       Comunícate

Hay muchas personas que se asustan ante lo diferente o los cambios simplemente porque no conocen nada acerca de ello o lo poco que saben viene con prejuicios. Si alguien cercano a ti está preocupado por tu estilo de vida, platicar es la mejor solución – sobre todo mejor que ponerse violento o a la defensiva –.

Pregúntales qué les consterna y por qué, dales espacio para expresarse y después comparte tu punto de vista. Despeja dudas y desmiente prejuicios. Muchos líos se resuelven sin tantas dificultades cuando ambas partes están dispuestas a dialogar. Tal vez tu mamá creía que ibas a unirte a una secta homicida y ni al caso. (A menos que tu plan sí sea unirte a una secta homicida, en ese caso… Mejor consúltalo bien con la almohada, por favor.)



2.        Tus acciones te respaldan

OK, puede darse el caso en el que la gente siga sin creerte ni aunque te expliques de la manera más sincera, elocuente y precisa. Entonces deja que tus acciones hablen por ti, así demostrarás a los demás qué clase de persona eres en verdad y no lo que ellos quieren creer. Y así ni cómo llevarte la contraria. Los casos no se pierden cuando presentas pruebas contundentes.

No dejes que te desanimen o te enfurezcan comentarios tipo “¡Pero tan tranquilo que eras! ¡Pero tan lindo que te veías!” (A mí me tocaron muchos de éstos y me consta que cansan). Recuerda que tus gustos y apariencia no te definen como persona, y menos como una nueva mala persona. (Pero el homicidio sí, así que mejor no te unas a esa secta.)



3.       Exige respeto y da respeto

Tu libertad termina donde empieza la de los demás y viceversa. El respeto es la clave para cualquier tipo de interacción entre personas. Puedes estar o no de acuerdo con lo que haga alguien y los demás pueden estar o no de acuerdo contigo, pero ello no justifica que alguna o ambas partes sean irrespetuosos de cualquier manera. ¡Menos si ni siquiera los afectas de forma negativa!

Ya sea porque tienes gustos extravagantes o porque no sigas completamente el arquetipo que se espera que cumplas, nadie tiene derecho a violentarte por las decisiones personales que tomas. Y viceversa, ¿eh? No les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan; da lo que esperas recibir.

4.       Diferencia entre curiosidad y burla

Es significativo diferenciar entre la gente que pregunta por curiosidad y la que lo hace para burlarse. Ésta última tiende a ser fácil de ubicar por el tono de voz irónico y las risitas, pero es conveniente recordar que sí hay personas que hacen preguntas o comentarios porque en realidad no saben y quieren conocer.

5.       ¡Sé feliz!

Experimenta, escucha, dialoga, conoce, no te tomes tan en serio todo el tiempo, quiérete, quiere a los demás, confía en ti, diviértete.

Sólo tenemos una vida como para desaprovecharla criticando a Fulanito porque su música no me gusta o criticándose a uno mismo por no cumplir las expectativas de los demás. Sé tú mismo, busca alcanzar la mejor versión de ti y no sufras si no eres como los demás de tu cultura o contracultura. Cada individuo tiene algo diferente para aportar al mundo y hay espacio para todos.

Tú esfuérzate y haz lo tuyo.



6.       Bonus track

Si te preocupa que en tu trabajo o escuela la gente reaccione de manera drástica ante tu aspecto, puedes ir mostrando tu apariencia poco a poco cada día para ir diluyendo el shock o para sentirte más cómodo en tu integración. Si estás en un ambiente con código de vestimenta, siempre puedes mostrar tu personalidad con pequeños accesorios. Además, muy arreglado o no, en el fondo seguirás siendo la misma persona, así que no te acongojes demasiado.

Advertencia: A pesar de comunicarte, ser auténtico y ser un buen ser humano en general es probable que en tu camino te sigas encontrando con personas que no crean en ti y te juzguen sin atender a razón alguna. A veces no vale la pena tratar con este tipo de seres tercos y lo mejor para ti es no conservar esa energía negativa a tu alrededor. Ni modo, hay momentos en los que se requiere quemar algunos puentes y seguir adelante.

No, pero no literalmente.


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